MIS APUNTES DE SOL Y LUNA

Sol y Luna, aunque sigue dentro de mi estilo Young Adult, es una novela más adulta y madura donde creo que también se refleja mi mejoría como escritora. La escribí hace dos años, en un momento bastante malo de mi vida lleno de cambios, tanto a nivel familiar como a nivel personal, y eso hizo que su elaboración me resultara especialmente dura y difícil. La dejé y la retomé muchas veces, con todo lo que eso conlleva para un autor, aunque siempre con la férrea decisión de terminarla, pues no soy una persona a la que le guste dejar nada a medias. Sin embargo, y aunque pudiera parecer lo contrario, Sol y Luna representa algo muy bueno e importante para mí. Sol y Luna es fuerza, es coraje, es lucha y supervivencia. Es un renacer a algo nuevo. Es mi lucha, mi renacer, pero también la de Nala y Soka, en las cuales vuelco todos mis sentimientos de duda, incertidumbre, desesperación, frustración, impotencia, tristeza, rabia y coraje, todo eso puede verse reflejado en ellas. Yo soy Soka, una mujer que llegó a resignarse a lo que le había traído la vida, pero también soy Nala, otra mujer siempre rebelde y fuerte que luchaba por cambiar las cosas. Hubo un tiempo en que las sombras le habían ganado la batalla a la claridad. Hasta que esa dualidad ya no pudo más y la Nala que llevaba dentro explotó para salir con furia. Sol y Luna representa las luces y sombras que se enzarzaban en mi interior, retorciéndose, manteniendo una lucha encarnizada por la victoria. Las luces y sombras de mi parte sol y mi parte luna, esas que todos llevamos ocultas en el propio origen de nuestro ser. Soka y Nala me guiaron para terminar la novela, hasta el punto de que al final la disfruté muchísimo. Me sentí liberada, reconfortada y satisfecha, me sentí más fuerte.

Sol y Luna es, sobre todo, una novela de amor y fantasía, pero también es un canto a la libertad y al feminismo, es la lucha, la rebelión y el renacimiento de dos mujeres, cada una a su manera, pues ambas son tan opuestas como el sol y la luna. Además, también es un toque de llamada al lector sobre lo llamado «bueno» y «malo», sobre la empatía, sobre los prejuicios o los juicios que realizamos antes de tiempo, esos que incluso llegan a tachar a alguien sin darle siquiera la más mínima oportunidad porque ha hecho algo «malo», esos que siempre hacemos como si estuviéramos viendo un show de la televisión. ¿Los buenos son tan buenos? ¿Los malos son tan malos? ¿Por qué actúa así un personaje bueno, de repente? ¿Por qué lo hace un personaje malo? ¿Somos capaces de empatizar con un ser malvado y terrorífico? ¿De llegar a entenderle? ¿Y con un personaje de los llamados «buenos» que comete errores? ¿Somos capaces de leer sin prejuzgar, de empatizar con el personaje, aunque no coincidamos con sus criterios o no nos guste lo que hace? Siempre reflexiono mucho acerca de esto cuando escribo una novela, y me encanta ese juego, jugar con las luces y las sombras de cada personaje, meterme tanto en ellos que viva y sienta lo que ellos sienten, comprender y empatizar con ellos al cien por cien, incluso con los más malvados, aunque no comparta lo que hacen. Huyo de los personajes perfectos y «santos» que siempre tienen su conciencia tranquila, me aburren; me gustan aquellos que tienen defectos y cometen errores, incluso aunque a veces lo hagan a sabiendas y a propósito, esos son los personajes que me fascinan y que trato de plasmar en mis historias. Sol y Luna es un puñetazo en la mesa en contra de las normas morales que imponemos a los demás, incluso las que nos autoimponemos a nosotros mismos, pero también en contra de la moralidad y los prejuicios que nos impone la sociedad, esos que no nos dejan ser nosotros mismos, que nos enrollan con sus cadenas de falsedad, obligándonos a ser alguien que no somos en realidad. En Sol y Luna descubrirás a muchos personajes con un doble rasero y a otros que tienen que abrir su mente para lograr esa empatía, extrapolándolo al propio lector, que tendrá que hacer el mismo ejercicio.

En la obra también vemos las dos culturas antagónicas de las tribus donde viven los personajes principales, las cuales afectan y marcan directamente a las personalidades de los mismos. Para la creación de las tribus me he basado en la cultura vikinga y en la cultura indígena americana, ambas totalmente opuestas y dispares, pero igualmente ricas en costumbres ancestrales.

La trama de Sol y Luna

La novela conjuga dos tramas que terminan confluyendo en una sola y que están narradas por dos de las protagonistas desde su punto de vista: Soka y Nala. También van surgiendo algunas subtramas con otros personajes secundarios a lo largo de la historia que juegan su papel más o menos importante y relevante en la obra

Trama principal


Nala es una chica de veinte años que no encaja en su cuadriculada y anticuada tribu para nada. Es un espíritu libre y salvaje, y no está dispuesta a limitarse a vivir como una sumisa esposa y una dócil y entregada ama de casa. No, eso no va con ella. Ella quiere hacer las mismas cosas que un hombre puede hacer. ¿Por qué tiene que limitarse a eso cuando es capaz de hacer todo cuanto hacen ellos y mucho más? Por esa razón, siente antipatía por su hermana. Soka es la representación personificada de todo lo que Nala odia, de todo contra lo que lucha cada día en silencio: es dócil, sumisa, aplicada, recta, pulcra y se está preparando para ser la mejor de las esposas, y para colmo, con el chico de quien ella está enamorada: Sephis. Pero todo cambia en su vida cuando, en el sacrificio anual, el terrible Jedram, el ser más sanguinario, sádico y cruel que existe, la reclama para ser su esposa. Nala es arrancada de su tribu y obligada a casarse, se ve forzada a comenzar una nueva vida en la tribu Tika, enemiga ancestral de la suya. Mientras, la siempre bondadosa Soka, atormentada por el sufrimiento que pueda estar viviendo su hermana, rompe por primera vez las reglas e inicia un viaje a solas para ir en su rescate. No llega muy lejos antes de que Sephis, el guerrero más aguerrido de su tribu y posible futuro jefe, con el que acaba de romper, la descubra y se una a ella para ayudarla y protegerla. En su viaje, ambos se replantean sus vidas y sobre todo su relación, que ha sido impuesta por sus familias para que se casen.

El eje central y absoluto de la novela son las dos historias de amor que viven tanto Nala como Soka, quienes tendrán que enfrentarse a sus dudas y miedos, deseos imposibles, intereses e incluso a la imposición de sus propias costumbres y moralidad. El erotismo y la sensualidad están muy presentes, sobre todo en la trama de Nala. Con un Jedram arrolladoramente sensual, enigmático y atractivo, Nala se ve irremediablemente atraída hacia su influjo, donde es engullida por una espiral de contradicciones, sentimientos, sensaciones y emociones que darán un vuelco en su vida y en su corazón, así como por la turbadora tensión sexual que surge entre ellos al instante. Soka tiene que lidiar con los verdaderos sentimientos que tiene hacia Sephis durante todo su viaje, peleándose contra la regia y rígida moralidad que le han inculcado desde niña. En su camino se encuentran con un grupo de mercenarios cuya jefa es Lupra, la cual se ofrece a ayudarles.

Tramas secundarias


Vlakir: tiene un papel secundario muy, muy importante, rozando prácticamente el de un personaje principal. Vlakir, siempre enfrentado a su hermano, también va tras Nala y está decidido a hacerse con ella.

Lupra: sus artimañas y su doble juego tendrán a Soka y a Sephis en un continuo debate moral. Lupra tiene un objetivo y piensa conseguirlo.

Asron: la atracción que siente por Nala va derivando en una obsesión que se vuelve muy peligrosa.

Concluyendo, Sol y Luna es una leyenda colmada de magia, de amor, de fantasía, de erotismo y acción, pero también de valor, valentía y superación personal de la que estoy muy orgullosa y satisfecha. Espero que a vosotros os guste tanto como a mí.

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