MIS APUNTES DE LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES

Los Cuatro Puntos Cardinales es una saga romántica ante todo. El profundo e intenso amor entre Nathan y Juliah es el absoluto protagonista de esta tetralogía. Dentro del Young Adult, se enmarca en un interesante mundo de fantasía con varias subtramas que terminan enlazándose con la principal.
Mucha gente me pregunta de dónde surgió la idea de Los Cuatro Puntos Cardinales. Bien, esta preciosa historia de amor nació de muchas cosas. Nació de mis viajes en autobús del camino al trabajo mientras escuchaba música. Nació de mis largas noches de insomnio. Nació de mi amor por el amor. Y nació así, siendo una historia de cuatro libros, siendo, ya entonces, una saga. Está concebida desde el comienzo como tal, no es una novela de la que se saca otra, y después otra. Esa es la razón por la que toda la tetralogía va sin prisas (aunque tampoco sin pausa), porque está diseñada desde el principio para que sea un único relato que se divide en cuatro partes. Todo, absolutamente todo de lo que ocurre en ella, tiene un porqué.
Los Cuatro Puntos Cardinales es una intensa y preciosa historia de amor enmarcada en un mundo de fantasía donde lo antiguo y lo actual se mezcla continuamente, acoplándose a la perfección. Sin embargo, dentro de este marco romántico, derivándose del mismo, también existen dos cuestiones que se presentan para su reflexión. La primera, una clara crítica contra el abuso de poder de las llamadas clases superiores, del clasismo, de las diferencias, desigualdades y discriminaciones sociales. La segunda, los trastornos, traumas o afecciones psicológicas y el modo que tenemos los no afectados de verlas y juzgarlas. Sobre el clasismo, Los Cuatro Puntos Cardinales es un grito a la libertad que se engloba en la figura del Dragón de los Guerreros: Nathan. Juliah, en cambio, representa los trastornos o afecciones psicológicas, en su caso, por el trauma que le ocasiona el asesinato de su padre, del que es testigo ocular y no es capaz de salir. En Norte, el lector tendrá que abandonar su zona de confort e irá viviendo con ella sus miedos y terrores más profundos, sus pensamientos más íntimos, pero también irá desmarañando junto a ella esa red de pavor que la tiene paralizada y noqueada. ¿Será capaz el lector de empatizar con alguien con un trastorno psicológico? ¿Será capaz de comprender que algo así no es fácil de superar, que no se cura de un día para otro? ¿Podrá acompañar y alentar a Juliah, simplemente estando a su lado sin juzgarla, sin prejuicios? ¿Será capaz de ver lo increíblemente fuerte y valiente que es en realidad Juliah?
Un apunte personal sobre Juliah
Nunca, o casi nunca, me he pronunciado sobre este tema, ni tampoco he rebatido ninguna de las reseñas que han criticado la actitud de Juliah durante la saga, en concreto en Norte y alguna vez en Sur. ¿La razón? Siempre he respetado y respeto las opiniones de todo el mundo, por supuesto, jamás le diré a nadie lo que tiene que pensar u opinar, faltaría más. Pero ahora, en mi web, en mi territorio, me voy a tomar la licencia de hacer mis propios apuntes a todo aquello que he tenido que leer sobre ella (en alguna ocasión incluso con algo de sorna u ofensa) sin que se tuviera en cuenta la realidad de este personaje, de su problema. Y hablo en colación de lo mencionado en el párrafo anterior.
Muchas veces he tenido que leer que Juliah era un personaje sin fuerza, que estaba muy perdida y que se repetía una y otra vez en lo mismo, que daban ganas de pegarle dos bofetadas por no tomar la decisión correcta, que la lectura se hacía lenta por esa razón, incluso he tenido que soportar que alguno haya llegado a tacharla de «petarda». Bien, ahí va mi respuesta. Por supuesto que es un personaje sin fuerza, porque no le quedan. Por supuesto que está muy perdida, porque nunca ha tenido una explicación lógica a lo que ha pasado con respecto a la muerte de su padre. Por supuesto que se repite una y otra vez en lo mismo, porque vive en un bucle del que no es capaz de salir. Por supuesto que no sabe cómo tomar la decisión correcta y que es una persona insegura, porque ni siquiera entiende lo que le pasa a ella misma. Porque tiene un TRAUMA. Tiene una afección psicológica que la bloquea, que no la deja actuar, que no la permite ser ella misma, que no deja salir a la verdadera Juliah. Y para colmo tiene una cojera que le recuerda ese fatídico día a todas horas. Un problema así no se resuelve en dos capítulos, no quedaría creíble ni tendría sentido, se vería forzado. Siento que a algunos lectores esto les haga la lectura más lenta, pero a mí lo que me gusta son los personajes con un carácter especial y con personalidad, personajes interesantes, imperfectos, que tienen miga, me encanta analizarlos y desgranarlos mentalmente, y después que se vea su evolución. Obviamente cuando un autor hace un personaje complejo, sabe y espera que el lector se inquiete, se tire de los pelos y que ame y odie al personaje al mismo tiempo (esos son los buenos personajes), lo que me sorprende es que no se haya entendido que tenga un trauma ni se haya tomado en cuenta a la hora de juzgar a Juliah. Ella está enferma, y poco a poco, se va curando, poco a poco va abriéndose paso en la oscuridad, de ahí que se repita en sus pensamientos, porque ella siempre ve la misma pesadilla, esa que su mente se atreve a mostrar, porque la mente tiene muchos mecanismos de defensa, y sabe qué elementos mostrar y cuáles no para que el dolor sea más soportable. Sin embargo, su mente se va abriendo cada vez más, gracias sobre todo a la figura de Nathan y lo que él significa para ella, que también forma parte de todo eso, y conforme Juliah va conociendo más detalles, conforme va a acercándose más a Nathan, su cerebro le va permitiendo ver más de esos recuerdos escondidos. No me voy a exceder mucho más, creo que ya se entiende de sobra. Todas esas repeticiones no están puestas en vano, tienen su porqué. Eso es lo que a mí me hubiera gustado ver en una reseña o en un comentario, ese análisis. Y no que Juliah es una petarda porque no supera su trauma al tercer capítulo y no deja a su novio para irse con Nathan a la primera de cambio. ¿Sabéis qué opino yo de Juliah? Que, lejos de lo que puede parecer por su enfermedad, es una persona muy, muy valiente. No solo se enfrenta a sus terrores más profundos y a su trauma, sino que, a la vez, se enfrenta a un mundo desconocido y peligroso en el que para colmo ella es una figura trascendental. Y lo hace con valentía y arrojo. Solo por eso, para mí Juliah es una heroína. Y ahí va mi humilde tirón de orejas: ¿de verdad somos tan triviales? Y, por favor, que nadie se tome esto como una ofensa, solamente aprovecho este espacio para explicar o matizar algunas cosas, para hacer una crítica constructiva, para hacer pensar, para hacer pensar en cómo leemos algunas veces (con demasiadas prisas, como si pasáramos a cámara rápida una película o serie) y cómo analizamos, nada más, lo hago con toda la humildad del mundo y exponiendo mis propios errores y fallos como escritora, que son y serán muchos.

Otra cosa que quiero mencionar, y volver a resaltar, es que esta saga es sobre todo romántica, el amor de Juliah y Nathan es el núcleo central de toda la trama, aunque se enmarca en un mundo de fantasía. Así se explica en las sinopsis de los cuatro libros, donde siempre resalto el amor. Es fantasía romántica, por eso las escenas de amor entre Nathan y Juliah son tan detalladas, porque ellos, y su amor, son la principal trama de la historia. ¡Es romántica! Pero esto, por supuesto, no es culpa del lector. Creo que el problema reside en la clasificación de la saga en las distintas plataformas donde está publicada. No existe, en ninguna de ellas, un apartado para la fantasía romántica, por lo que solo queda clasificarla en romántica o en fantasía, dando lugar al equívoco de un lector que busca uno de esos dos géneros específicos. Al que busca solo fantasía, no le va a gustar tanto romanticismo, y al que busca solo romántica, no le va a gustar tanta fantasía ni subtramas. Pido perdón, por tanto, a todo aquel que haya adquirido mis novelas y se haya topado con este dilema. En la actualidad clasifico mis novelas como romántica, quizá porque a la gente que lee este género tampoco le molesta tanto que además haya fantasía.
Después de tomarme esta pequeña licencia de desahogo, quiero añadir que, aun con algunas reseñas o comentarios que no comparta o con los que no esté de acuerdo (y me refiero en lo relativo a Juliah, no a las críticas constructivas, las cuales tengo en cuenta para mejorar), estoy muy agradecida a todos los bloguers, readers y lectores que han leído mis obras, A TODOS. Gracias por haberle dado una oportunidad a mis libros y por haberlos reseñado.
La trama principal

Juliah, con doce años, ha visto cómo asesinan a su padre cruelmente, dejándola traumatizada y lisiada de una pierna para siempre. Huyendo de todo eso, se marcha desde Wilmington hasta Boston con sus abuelos, refugiándose bajo sus alas protectoras. Sin embargo, ese trauma no solo no se va, sino que crece más cada día, sumiéndola en un agujero negro del que no es capaz de salir, ni siquiera su novio, James, puede suplir eso. Juliah, en contra de su voluntad, se ve obligada a regresar a su pueblo natal siete años después. Allí, se reencontrará con sus peores terrores, el profundo pavor que le causa el bosque trasero de su casa, donde su padre fue asesinado, pero también con Nathan Sullivan, el chico de su edad que la seguía a todas partes y al que odiaba cuando eran críos. Nathan también estuvo presente ese señalado día, él es otra parte de su trauma. Su cojera es una marca que le recuerda a la muerte de su padre cada día, al igual que Nathan. Pero Juliah no cuenta con que el amor siempre ha estado muy presente entre ellos y con que, en realidad, Nathan es el hilo clave para desenmarañar el denso ovillo en el que la ha encerrado su trauma.
Al mismo tiempo, y poco a poco, irá descubriendo que ese bosque al que tanto pánico tiene también esconde un secreto que incluye a Nathan, además de la verdad de la muerte de su padre y la vida de su madre. Juliah se ve envuelta en los entresijos de un mundo muy particular al que también pertenece Nathan.
Nathan y Juliah se irán uniendo más y más, hasta darse cuenta de que siempre han estado locamente enamorados. En las Cuatro Tierras, tendrán que enfrentarse a una peligrosa misión contra los malvados Orfeo y Kádar, así como a las continuas trabas que su diferencia de clases, y otros personajes, les van imponiendo. Además, Nathan tiene un lado oscuro que todavía no le ha contado a Juliah.

Tramas secundarias
En Los Cuatro Puntos Cardinales aparecen varias tramas secundarias que tienen mucha relevancia, tanto para el nudo de la obra y los sucesos que van aconteciendo como para la resolución final de toda la saga.
―Dick, Elizabeth y Kádar: conforman un triángulo amoroso que sienta la raíz del odio de Kádar hacia Juliah, y hacia las clases bajas. Kádar, casado con la sacerdotisa más poderosa de las Cuatro Tierras, Elizabeth, se siente traicionado por su esposa cuando descubre que ella está enamorada de un simple guerrero del Norte, Dick. Para Kádar es una doble traición por unos motivos que se irán descubriendo en la saga.
―Kádar: aparte de su desengaño amoroso, este malvado rey del Oeste frío, inteligente y calculador hará todo lo posible por hacerse con el Fuego del Poder, llegando, incluso, a jugar con las reglas más sagradas de los muertos y del más allá.
―Orfeo: rivalizando con Kádar, él también va tras el Fuego del Poder. Cruel y tremendamente maquiavélico y manipulador, utilizará a varias víctimas y cometerá multitud de atrocidades con tal de conseguirlo.
―Gälion: la princesa del Reino de las Sirenas fue estafada por Orfeo años atrás, y no está dispuesta a permitir que Orfeo se salga con la suya. Gälion busca venganza.
Dentro de la saga también existen otras tramas pequeñas más o menos importantes, lo que hace que todos los personajes de la obra resulten muy interesantes. Todos tienen algo que decir. Todos tienen algo que contar.
Espero, si eres un nuevo miembro de la manada, que esta maravillosa saga, a la que tengo un especial cariño, te guste y que te haga soñar tanto como a mí misma.
